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¿Merecen la pena los smartphones modulares?

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Hace unos años Google lanzó una propuesta al mercado: el proyecto Ara. Desde que esta famosa empresa se introdujo en el mercado de la fabricación de terminales móviles con sus primeros Nexus y los más recientes Pixel, ha estado barajando la posibilidad de crear smartphones por módulos aprovechando el avance de la tecnología. Sobre una base sencilla, con un procesador y una pantalla, el usuario podría personalizar su teléfono a corto plazo, incorporando el espacio de almacenaje, la memoria RAM, la cámara, los altavoces y otro montón de accesorios de los que suelen disponer los teléfonos móviles por doquier, y luego intercambiarlos en el futuro a conveniencia.

Esto (en teoría) permitirá reducir los costes de un smartphone, dado que si un usuario necesita mucha potencia, pero puede prescindir de elementos como una cámara potente o un sonido de calidad, el ahorro podría ser sustancial en comparación a tener que comprar un móvil de gama alta que, forzosamente, trae todos y cada uno de los módulos de máxima categoría.

Un poco de trasfondo: la evolución hasta los smartphones por módulos

Desde su concepción, el mundo de la informática ha ido pasando por varias fases de evolución, en cuanto a la forma de concebir su hardware se refiere. Cuando nacieron los primeros PC de sobremesa, todos eran de una marca en concreto (predominantemente IBM o Apple) y esto siguió así durante casi una década.

Existían incompatibilidades entre componentes de diferentes marcas y muy bajo nivel de estandarización, con lo cual si, por ejemplo, un fabricante de placa base no se ponía de acuerdo con un fabricante de procesadores, esto resultaría en un problema para el usuario. Al final los fabricantes ejecutaban todo el proceso, y no existía modularidad alguna.

¿Qué son los smartphone modulares?

Smartphones modulares

Para dar respuesta a qué son los smartphone modulares, es necesario entender cómo resolvieron los ordenadores de sobremesa esta problemática. Fue gracias a la estandarización de todos los componentes, que cientos de fabricantes fueron capaces de ofrecer componentes de diferentes calidades compatibles entre sí. Tanto las marcas, como los usuarios con buenos conocimientos, pudieron desde entonces generar millones de combinaciones en función de las necesidades.





Si una persona se dedica a la creación de contenidos de audio, lo más probable es que requiera incorporar una buena tarjeta de sonido. Lo mismo ocurre si se dedica al mundo del diseño o si es un ávido jugador de videojuegos, necesitará una potente tarjeta gráfica. En cambio, para fines de oficina comunes, posiblemente un ordenador sin muchas pretensiones cumpla la función de sobra.

Lo mismo podría ocurrir con los smartphones modulares. Si necesitáramos un terminal solo para el trabajo, quizá podríamos prescindir de la cámara. Quizá hoy solo necesitemos 2 Gb de memoria RAM, pero puede ser que un año más tarde necesitemos ampliar a los 4 Gb sin tener que cambiar de teléfono. Estas funciones son las que definen en esencia a un smartphone por módulos. La idea es buena, pero por varias razones no está prosperando en este momento.

¿Cómo funcionan los smartphone por módulos?

Smartphones modulares

La idea es sencilla: al existir un mayor grado de compatibilidad por ejemplo con el sistema Android y cientos de componentes, un smartphone modular sería una carcasa con varios compartimentos de un determinado tamaño, en la cual se podrán encajar dichos módulos.

Las posibilidades podrían ser infinitas, pero parece que no está cuajando todavía, por motivos que no están del todo claros.

Aunque existe mucha especulación, algunos de los argumentos más populares son:

  • Dificultad de elección: el mercado de los ordenadores 100% personalizados realmente no ha disfrutado nunca plenamente de una alta cuota de mercado. Es necesario disponer de conocimientos técnicos para elegir sabiamente y esto es algo que dificulta la decisión a la mayoría.
  • Problemas de compatibilidad y precio: realmente uno de los problemas más destacables es que el precio de los componentes no compensa, de momento, la creación de estos smartphones por módulos. Quizá si empezara a popularizarse y extenderse a nivel internacional, todo se estabilizaría y alcanzaría ese grado de rentabilidad para facilitar esta práctica que ya disfrutan los ordenadores de sobremesa.

Lo cierto es que la modularidad en los ordenadores portátiles es baja y esto nos da una guía para darnos cuenta de por qué es posible que los smartphones por módulos nunca lleguen a merecer la pena.

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Miriam Blanco

Licenciada en Pedagogía y Educación Social por la Universidad de Sevilla y Curso Especializado de Community Management y Marketing Digital en ESIC. En la actualidad, compagino mi labor como redactora con la gestión de redes sociales y campañas de Marketing y Relaciones Públicas.

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