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¿Merecen la pena los aires acondicionados inteligentes?

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Todos aquellos aparatos que nos hemos acostumbrado a usar en los últimos años de pronto se han convertido en dispositivos inteligentes: la lavadora, el frigorífico, la televisión, etc. Esto podría englobarse dentro del marco de las casas inteligentes, una nueva forma de denominar al movimiento generado por la domótica desde hace varios años.

Situándonos unos años atrás, podríamos decir que esto empezó con el teléfono, concretamente con los smartphones, y de ahí en adelante todo dispositivo que ha incorporado un pequeño procesador y algo de conectividad ha podido considerarse “inteligente” a efectos técnicos.

Sin embargo, dentro de toda esta vorágine de “inteligencia”, tenemos algunos productos tecnológicos muy interesantes que ofrecen resultados sorprendentes, por lo que merece la pena revisarlos con más detalle. Uno de ellos son los aires acondicionados inteligentes. Pero, ¿realmente son tan prácticos como aparentan sobre el papel?

Tipos de aires acondicionados inteligentes

Domótica

Piotr Adamowicz || Shutterstock





Aunque en prestaciones no exista demasiada diferencia entre un aire acondicionado convencional y uno inteligente, es importante destacar algunas de las características que marcan la diferencia en cuanto al aspecto tecnológico:

  • Portátiles: estos son los clásicos aparatos que incorporan un tubo para sacar el aire caliente adaptable generalmente a una ventana. Su principal problema es que son muy poco eficientes porque son difíciles de aislar y, como veremos más adelante, la variable de eficiencia es la más importante cuando de verdad nos planteamos una inversión de este tipo.
  • Removibles: los más comunes suelen ser los aires acondicionados acoplados en una ventana o adaptados a la pared exterior de una vivienda. Son aires de un solo bloque y la eficiencia, aun no siendo la mejor, aumenta de manera significativa con respecto a las versiones portátiles. Son relativamente fáciles de instalar, salvo si tenemos que perforar la pared.
  • A/A con split: estos son la solución más popular y con diferencia los más eficientes. Se les conecta un tubo desde la unidad de refrigeración hasta el split y esto garantiza que el calor generador salga inmediatamente al exterior de la vivienda de la mejor manera posible. El único problema es que no son fáciles de instalar y, en la mayoría de los casos, se requiere de un profesional que haga la gestión.

Ventajas de los aires acondicionados inteligentes

Como se ha sugerido, posiblemente el elemento clave de un aire acondicionado es la eficiencia o la relación potencia/consumo. Cuando entran los meses calurosos la factura de la luz se dispara por causa de estos dispositivos y la mayoría de los usuarios piensa en las posibilidades de recortar este consumo, sin pasar calor innecesariamente.

Casas inteligentes

Mayor eficiencia gracias a la domótica

El principal problema de los aires acondicionados es que no suelen tener un sistema centralizado que los autorregule adecuadamente, salvo algunos modelos avanzados que incorporan un termostato con cierto grado de personalización. Sin embargo, con la llegada de la “inteligencia” a los productos electrónicos y la domótica en general, es posible salvar las distancias en precios entre un dispositivo hecho a medida para cada aparato y un sistema más generalista que se aplica en un sinfín de productos de la misma gama.

Por ello, tanto si contamos con termostatos compatibles con el aire acondicionado inteligente, como si el mismo sistema trae su propio termostato, será posible configurar rutinas para apagar o reducir la potencia a conveniencia cuando se alcanza cierto grado de temperatura. Esto se intensifica cuando contamos con aires acondicionados independientes.

Aires acondicionados incorporados a los sistemas de las casas inteligentes

Gracias a una multitud de dispositivos que tenemos en la vivienda, es posible incluso mejorar la precisión: podremos configurar Google Home o Alexa para activar el aire acondicionado a voluntad o cuando entramos por la puerta principal, o apagarlo junto al resto de los elementos eléctricos cuando salimos de casa.

Las opciones disponibles son amplias y todo girará principalmente entorno a un objetivo principal: aunque hayamos invertido un poco más, a la larga es posible que notemos un ahorro sustancial. Esto se magnifica cuando contamos con aires acondicionados independientes en diferentes habitaciones de la casa.

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