Claves para comprar una tarjeta de sonido para tu PC

A la hora de configurar un ordenador desde cero para su montaje, rara vez se nos presenta la idea de adquirir una tarjeta de sonido dedicada, dado que comúnmente creemos que la que trae la mayoría de las placas base por defecto es suficiente para escuchar con cierta calidad el sonido de nuestro equipo.

Es típico ver a jugadores de videojuegos que disponen de auriculares de muy alta gama, por encima de los 200 euros, conectados a la tarjeta de sonido de su placa madre, lo cual nos hace preguntarnos, ¿realmente merece la pena invertir en una tarjeta de sonido dedicada, o es suficiente con lo que nos ofrece la placa?

¿Merece la pena comprar una tarjeta de sonido dedicada?

en-us.sennheiser.com

Para responder a estas cuestiones es necesario analizar con más detalle cuáles son las especificaciones propias de una tarjeta de sonido, ya sea integrada en placa o dedicada.

En primer lugar tenemos que entender cuál es su funcionamiento más básico. El sonido que llega a nuestros auriculares es lo que se denomina “audio analógico”, es decir, una serie de ondas que nuestro auricular reproduce en nuestros oídos en formato estéreo (es decir, 2 canales) en el 100% de los casos. Solo podremos optar por reproducir en más canales en caso de que nuestra intención sea hacerlo en unos altavoces específicos.

Sin embargo, el sonido que reproduce el ordenador está en formato digital, es decir, los llamados “bits”. ¿Cómo convertimos sonido digital a sonido analógico? Aquí es donde entra en juego la tarjeta de sonido o un Conversor de audio digital analógico que, según sus siglas en inglés, se denomina también DAC (Digital to analogue converter).

Tanto los altavoces como los auriculares de alta calidad son capaces de “mostrar al oído” notas sonoras más precisas que, a veces, una tarjeta de sonido integrada no es capaz de generar. Es por ello que si estamos invirtiendo en un buen equipo de sonido, también tengamos que plantearnos acompañarlo de un buen DAC o de una tarjeta de sonido dedicada (que incorpora el DAC). Algunas placas incorporan un DAC muy bueno, pero suelen ser bastante caras. Por eso, podría ser interesante en muchos casos optar por una placa más barata y comprar el DAC por separado, incluso en formato USB, para poder utilizarlo no solo en un equipo de sobremesa, sino también en un portátil.

¿Cómo elegir una buena tarjeta de sonido que acompañe a nuestro equipo de música?

Una vez que ya tenemos claro por qué una tarjeta dedicada marca la diferencia en la calidad del audio, ya podemos pensar en que tarjeta será la más adecuada a nuestras necesidades.

La importancia de las tecnologías soportadas

Existe una enorme cantidad de tecnologías propietarias que hacen que el sonido en una película o en un videojuego cobre todo su esplendor. Aunque es posible adquirir software específico con su respectiva licencia que permita ejecutar dichas tecnologías, algunas tarjetas ya las incorporan de serie. Los dos casos más comunes suelen ser los de Dolby y DTS, que son las dos principales tecnologías de sonido líderes en el sector.

Esto es de especial interés cuando nuestro objetivo es montar un sistema de altavoces surround en los que una tarjeta de sonido podría dar esa potencia que nos falta. Por eso es interesante mirar qué tecnologías nos ofrece el mercado.

El clásico error: insuficiente potencia para los auriculares o altavoces

Generalmente, las tarjetas de sonido, tanto dedicadas como integradas, suelen ofrecer suficiente potencia como para soportar grácilmente la mayoría de los altavoces y auriculares. Pero cuando nos planteamos comprar auriculares de estudio, los cuales suelen estar por encima de los clásicos 35ohms de impedancia (donde se encuadran el 90% de los auriculares del mercado), es posible que encontremos algunos problemas en la calidad del audio por no disponer de una buena tarjeta de sonido.

Es posible que este sea el escenario donde una tarjeta de sonido sea imprescindible: si contamos con unos auriculares de más de 300 ohms de impedancia, es improbable que una tarjeta de sonido integrada sea capaz de soportarlo. Pensar que el problema es del auricular es un clásico error, lo cual queda demostrado cuando entramos en una página que vende este tipo de auriculares y vemos decenas de comentarios negativos indicando que los auriculares no se escuchaban muy bien. Es por ello interesante fijarse en las especificaciones técnicas para saber cuál es la impedancia soportada por la tarjeta en cuestión.

A la hora de configurar un ordenador desde cero para su montaje, rara vez se nos presenta la idea de adquirir una tarjeta de sonido dedicada, dado que comúnmente creemos que la que trae la mayoría de las placas base por defecto es suficiente para escuchar con cierta calidad el sonido de nuestro equipo.

Es típico ver a jugadores de videojuegos que disponen de auriculares de muy alta gama, por encima de los 200 euros, conectados a la tarjeta de sonido de su placa madre, lo cual nos hace preguntarnos, ¿realmente merece la pena invertir en una tarjeta de sonido dedicada, o es suficiente con lo que nos ofrece la placa?

¿Merece la pena comprar una tarjeta de sonido dedicada?

en-us.sennheiser.com

Para responder a estas cuestiones es necesario analizar con más detalle cuáles son las especificaciones propias de una tarjeta de sonido, ya sea integrada en placa o dedicada.

En primer lugar tenemos que entender cuál es su funcionamiento más básico. El sonido que llega a nuestros auriculares es lo que se denomina “audio analógico”, es decir, una serie de ondas que nuestro auricular reproduce en nuestros oídos en formato estéreo (es decir, 2 canales) en el 100% de los casos. Solo podremos optar por reproducir en más canales en caso de que nuestra intención sea hacerlo en unos altavoces específicos.

Sin embargo, el sonido que reproduce el ordenador está en formato digital, es decir, los llamados “bits”. ¿Cómo convertimos sonido digital a sonido analógico? Aquí es donde entra en juego la tarjeta de sonido o un Conversor de audio digital analógico que, según sus siglas en inglés, se denomina también DAC (Digital to analogue converter).

Tanto los altavoces como los auriculares de alta calidad son capaces de “mostrar al oído” notas sonoras más precisas que, a veces, una tarjeta de sonido integrada no es capaz de generar. Es por ello que si estamos invirtiendo en un buen equipo de sonido, también tengamos que plantearnos acompañarlo de un buen DAC o de una tarjeta de sonido dedicada (que incorpora el DAC). Algunas placas incorporan un DAC muy bueno, pero suelen ser bastante caras. Por eso, podría ser interesante en muchos casos optar por una placa más barata y comprar el DAC por separado, incluso en formato USB, para poder utilizarlo no solo en un equipo de sobremesa, sino también en un portátil.

¿Cómo elegir una buena tarjeta de sonido que acompañe a nuestro equipo de música?

Una vez que ya tenemos claro por qué una tarjeta dedicada marca la diferencia en la calidad del audio, ya podemos pensar en que tarjeta será la más adecuada a nuestras necesidades.

La importancia de las tecnologías soportadas

Existe una enorme cantidad de tecnologías propietarias que hacen que el sonido en una película o en un videojuego cobre todo su esplendor. Aunque es posible adquirir software específico con su respectiva licencia que permita ejecutar dichas tecnologías, algunas tarjetas ya las incorporan de serie. Los dos casos más comunes suelen ser los de Dolby y DTS, que son las dos principales tecnologías de sonido líderes en el sector.

Esto es de especial interés cuando nuestro objetivo es montar un sistema de altavoces surround en los que una tarjeta de sonido podría dar esa potencia que nos falta. Por eso es interesante mirar qué tecnologías nos ofrece el mercado.

El clásico error: insuficiente potencia para los auriculares o altavoces

Generalmente, las tarjetas de sonido, tanto dedicadas como integradas, suelen ofrecer suficiente potencia como para soportar grácilmente la mayoría de los altavoces y auriculares. Pero cuando nos planteamos comprar auriculares de estudio, los cuales suelen estar por encima de los clásicos 35ohms de impedancia (donde se encuadran el 90% de los auriculares del mercado), es posible que encontremos algunos problemas en la calidad del audio por no disponer de una buena tarjeta de sonido.

Es posible que este sea el escenario donde una tarjeta de sonido sea imprescindible: si contamos con unos auriculares de más de 300 ohms de impedancia, es improbable que una tarjeta de sonido integrada sea capaz de soportarlo. Pensar que el problema es del auricular es un clásico error, lo cual queda demostrado cuando entramos en una página que vende este tipo de auriculares y vemos decenas de comentarios negativos indicando que los auriculares no se escuchaban muy bien. Es por ello interesante fijarse en las especificaciones técnicas para saber cuál es la impedancia soportada por la tarjeta en cuestión.